
El primer viajero memorable que visitó La Fonda de los Príncipes fue Hans Christian Andersen, escritor danés que se alojó en 1862, solo un año después de la apertura del edificio.
En su libro «Viaje por España», reconoce que se quedó tan impresionado por lo lujosa y moderna que era La Fonda, como por el infernal ruido de la Puerta del Sol, que describió como un hormiguero bajo sus pies. Aguadores, diligencias, vendedores, tertulias eran parte del día a día.
Christian Andersen buscaba el alma de Madrid, le entusiasmaba ver la vida de la plaza desde los balcones, y le fascinaba el contraste entre el bullicio de la calle y la paz del interior.