
De todos los huéspedes que han pasado por esta casa, ninguno está tan unido a ella como José Rodríguez Losada. En septiembre de 1863 regresó a Madrid y se alojó con nosotros, cuando el establecimiento era conocido como Hotel de los Príncipes. Relojero español de origen leonés establecido en Londres, era ya entonces uno de los cronometristas más prestigiosos de Europa.
El 21 de septiembre, la prensa madrileña anunciaba su llegada en estos términos:
Ayer ha llegado a esta corte el célebre relojero de Londres, nuestro compatriota el Sr. Losada. Se hospeda en el Hotel de los Príncipes.
Tres años más tarde regalaría a la ciudad el reloj de la Real Casa de Correos, situado justo enfrente de nuestros balcones. Desde 1866, su maquinaria marca las horas en la Puerta del Sol y acompaña cada Nochevieja las campanadas más famosas de España.
Por eso ningún otro viajero está tan ligado a nuestra historia. El reloj que hoy siguen millones de personas en todo el mundo la última noche del año es obra de un huésped que se alojó frente a esta misma plaza, a pocos metros de donde late cada Nochevieja el corazón del país.
Formado en Londres, Losada se convirtió en un maestro reconocido por la precisión de sus cronómetros de marina y por unos relojes que competían con los mejores talleres británicos. Su donación del reloj de la Puerta del Sol fue un gesto de orgullo español que lo unió para siempre al corazón de Madrid.
Como curiosidad, la casa siguió siendo lugar de referencia para su familia. En diciembre de 1874, su sobrino, heredero y sucesor, Norberto Rodríguez de Losada, se hospedó también con nosotros al llegar a Madrid acompañado de su esposa y su familia, según recogía la prensa de la época.

