
En abril de 1882 tuvimos el placer de alojar a Sarah Bernhardt, diva del teatro de la Belle Époque y una de las primeras celebridades globales. Fue la actriz más famosa del mundo en su tiempo y se alojó con nosotros para su debut madrileño en el Teatro Español. Permaneció en Madrid dos semanas.
Como curiosidad, el 30 de abril de 1882, Sarah envió desde nuestro hotel una carta a Alexandre Dumas (hijo), creador de la Dama de las Camelias, para conseguir los derechos de interpretar la obra durante todo el año:
Representaré La dama de las camelias durante los doce meses del año. Se lo afirmo. Es mi deseo, mi voluntad y, si usted no pone obstáculos, así será. Estoy absolutamente decidida.
Desde mi partida de Francia he conservado la esperanza de representar con un éxito formidable su obra maestra en París.
Hablando de su viaje a Madrid, en sus memorias dice, literalmente:
Al día siguiente partí hacia Madrid con una carta para el propietario del Hôtel de la Puerta del Sol. Nos dieron unas bonitas habitaciones, y envié mensajeros con las cartas de Madame Rudcowitz. Pasé una quincena en Madrid y fui muy agasajada y festejada. Asistí a todas las corridas de toros y quedé fascinada por ellas. Tuve el honor de ser invitada a una gran corrida celebrada en honor de Víctor Manuel, que en aquel momento era huésped de la Reina de España.
Olvidé París, mis penas, mis decepciones, mis ambiciones y todo lo demás, y quería vivir en España.
Un telegrama enviado por Madame Guérard me hizo cambiar todos mis planes. El telegrama me informaba de que mi madre estaba muy enferma. Hice el equipaje y quise partir de inmediato, pero, una vez pagada la cuenta del hotel, no me quedaba ni un céntimo para pagar el viaje en tren.
El propietario del hotel me compró dos billetes, preparó una cesta con provisiones y me entregó doscientos francos en la estación, diciéndome que había recibido instrucciones de Madame Rudcowitz para que no me faltara de nada. Ella y su marido eran, sin duda, personas encantadoras.